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El “muro financiero” que los migrantes intentan derribar en América Latina

El “muro financiero” que los migrantes intentan derribar en América Latina

En América Latina, cuando los migrantes intentan acceder a servicios financieros se enfrentan a un muro invisible pero tangible. Varios organismos económicos y humanitarios destacan la urgencia de derribarlo. Mientras la banca tradicional avanza a pequeños pasos, las Fintech de la región se adelantan a proveer herramientas para reducir la brecha. ¿Cómo la tecnología está abriendo puertas a la inclusión financiera para millones de personas en movimiento?

***Este trabajo fue realizado en el marco de la formación para periodistas « Cambiar la mirada. Nuevas narrativas sobre migración », convocada por la Oficina Regional para América Central y el Caribe de ONU Derechos Humanos, en colaboración con el Departamento Medios, Comunicación y Cultura de la Universidad Autónoma de Barcelona, y el Centre d’Estudis i Recerca en Migracions****

Los muros que nadie ve. Cuando la venezolana Andrea Flores Cárdenas cruzó la frontera hacia Colombia en 2017 huyendo de la persecución política que vivía su entorno, nunca imaginó que se convertiría en emprendedora. La politóloga dejó atrás su tesis, sus amigos y familia para empezar de cero, al igual que miles de venezolanos que buscan un mejor futuro económico, seguridad o bienestar. 

Tras años de trabajar como mesera y otras oportunidades temporales, montó un negocio de bisuterías que arrancó en enero de 2020 con el apoyo financiero de su familia. “India Accesorios” era su oportunidad de salir adelante, en un nuevo país, en un nuevo sistema social. El emprendimiento hasta hoy vende accesorios importados y otros hechos a mano. Aunque apenas dos meses después de su lanzamiento vivió su primer desafío: la pandemia. 

Pero el encierro no fue un problema para esta ingeniosa emprendedora. El verdadero desafío era intentar acceder al sistema financiero colombiano. “Enseguida empecé con el negocio para poder tener el contrato de arriendo, yo necesitaba registrarme en Cámara y Comercio, la DIAN (fisco) y en ese momento teníamos otro tipo de documento que era el permiso especial de permanencia”, recuerda. 

El Permiso Especial de Permanencia en Colombia para los venezolanos fue uno de los mecanismos de regularización migratoria y documento de identificación que autorizó a los migrantes venezolanos a permanecer en Colombia. Funcionó hasta 2021, cuando el gobierno implementó el Permiso por Protección Temporal, conocido como PPT. 

“Cuando fui a la Cámara de Comercio ellos ni sabían cómo iban a registrarme y realmente querían apoyarme porque el sistema no estaba establecido para poder registrarme con este documento. Ellos intentaban ponerlo con otro documento, o pasaporte, y no cabían los números”, relata la emprendedora nacida en Maracaibo. 

Pero al ver que las oportunidades que se le escapaban de las manos al no poder registrarse, volvió a insistir y explicar su situación como migrante y emprendedora. Lo consiguió. Relata que la llegada de un nuevo documento, el Permiso por Protección Temporal, abrió una puerta de esperanza para miles. 

“Antes del PPT fue muy frustrante. Aún lo es un poco, pero antes del PPT por supuesto que en los bancos no había ninguna probabilidad yo no podía acceder a datáfono, mientras la tienda estaba en crecimiento”, comenta. 

Con o sin documentos, el acceso es limitado

Ronald Rodríguez, vocero e investigador del Observatorio de Venezuela de la Facultad de Estudios Internacionales Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario, afirma que las barreras comienzan con las idas y venidas de los documentos que los migrantes reciben. 

“Hay unas barreras de regularización. La primera de ellas es el cambio de documentos. Primero los venezolanos llegan, se les extiende su estadía por 90 días. Se les extiende por otros 90 días cuando esos plazos se vencen, se crea el permiso especial de permanencia y después se crea el PPT. Esto hace que sea muy difícil para las instituciones financieras, para el sistema colombiano”, dice Rodríguez. 

El investigador afirma que “para la vida crediticia de una persona son tres documentos diferentes y eso a los bancos les ha costado muchísimo trabajo”. 

Andrea Flores, que ahora tiene dos sucursales de su tienda en Bogotá y emplea a cuatro personas, ve el crédito como una oportunidad de crecimiento, pero desde 2017 que se instaló en Colombia, el sistema solo le ha permitido acceder a una cuenta de ahorros tradicional. 

“Veo muchas oportunidades de negocio en Colombia. Con un crédito sería maravilloso”, comenta con una sonrisa optimista.  

La emprendedora Andrea Flores graba contenido para redes sociales promocionando su tienda de accesorios.
La emprendedora Andrea Flores graba contenido para redes sociales promocionando su tienda de accesorios. © cortesia

En todos los bancos que fue durante estos años escuchó todo tipo de explicaciones antes de recibir un no. “Yo no cabía, aunque estaba renovando la matrícula mercantil, declarando impuestos, no cabía para esa posibilidad”, expresa. 

Cuenta que, para abrir la segunda sucursal de su negocio en Bogotá, su mamá le dio dinero de una casa que vendió en Venezuela. “Yo creo que el mismo sistema a los migrantes de alguna manera nos obliga a acceder a otros métodos porque esto es como un instinto de supervivencia”, dice. 

“La cultura empresarial venezolana es diferente a la colombiana. El colombiano es más tímido, es más ahorrador. El venezolano es más arriesgado, hace inversiones más hábiles. Una de las características del ciudadano venezolano en América Latina es que dinamiza la economía porque busca el negocio, busca la construcción de riqueza”, agrega Rodríguez. 

Para ACNUR, la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados, el hecho de que los migrantes no tengan acceso al sistema financiero “supone un gran obstáculo en el camino hacia la autosuficiencia y la independencia económica. Al no tener una cuenta bancaria, carecen de un lugar seguro en el cual ahorrar y recibir dinero; además, tienen menos opciones para hacer pagos u obtener préstamos. En suma, al no contar con acceso a estos servicios, las personas refugiadas no pueden participar del todo en la economía del país ni construir una vida estable para ellas mismas y sus familias”. 

En un reporte sobre la situación en América Latina, el organismo señala que “los servicios financieros son clave para acceder a esta vía, y los refugiados y migrantes a menudo enfrentan barreras para obtener los servicios que necesitan”

Giorgio Trettenero Castro, secretario general de la Federación Latinoamericana de Bancos, FELABAN, conversó con France 24 sobre la importancia de la inclusión financiera para la población migrante en América Latina y destacó sus beneficios. 

“Es una forma de integrar a un individuo a la corriente formal de la economía”, comentó Trettenero, cuya organización incluyó el tema en su « IX Informe de Inclusión Financiera ». 

“La tarea de atender a los migrantes es una tarea de mucho calado, que exige la participación de muchos sectores públicos, privados y multilaterales en muchos casos. Hay que decir que bancos privados de México, Costa Rica, Colombia, Brasil, Perú, Argentina, Ecuador, entre otros, tienen productos financieros diseñados para el migrante. Dada la juventud de estos productos y de lo novedoso en los mercados no se tienen aún ordenes de magnitud que permitan una métrica”, afirma. 

“Mi relación con el sistema bancario llegó hasta allí”: Txomin Las Heras

La inaccesibilidad a la banca es algo que toca también a los migrantes regulares. Txomin Las Heras, investigador y presidente de la Asociación de venezolanos Diálogo Ciudadano, lo vivió de cerca. Desde hace 8 años que llegó a Colombia no ha conseguido acceder, al menos de forma permanente, a una tarjeta de crédito en la banca tradicional. 

“El tener cédula de extranjería me permitió tener una cuenta de ahorro sin ningún problema desde el comienzo. Sin embargo, mi relación con el sistema bancario llegó hasta allí”, recuerda. “Yo le pedí una tarjeta de crédito y me la negaron porque cuando accedían a estos sistemas de Data crédito y tal, aparecía como que no tenía historia crediticia, no tenía ningún puntaje”, asegura. 

Un oficial de migración arregla un permiso temporal para vivir y trabajar en Colombia para migrantes venezolanos durante un evento en Bogotá, el 24 de enero de 2022. Colombia Migración está organizando eventos masivos para otorgar más de 70.000 permisos temporales a migrantes venezolanos en los próximos cuatro días.
Un oficial de migración arregla un permiso temporal para vivir y trabajar en Colombia para migrantes venezolanos durante un evento en Bogotá, el 24 de enero de 2022. Colombia Migración está organizando eventos masivos para otorgar más de 70.000 permisos temporales a migrantes venezolanos en los próximos cuatro días. © DANIEL MUNOZ / AFP

Las Heras consiguió una cita en otra entidad bancaria para intentar por tercera vez conseguir la tarjeta. El banco le sugirió que invirtiera en un CDT para generar un récord en la institución a cambio de ofrecerle una tarjeta de crédito. Lo consiguió, pensó en ese momento, pero tras usarla por unos meses se topó nuevamente con el “muro financiero”.

Un CDT, o Certificado de Depósito a Término, es un producto financiero donde una persona deposita una cantidad de dinero en una entidad bancaria por un período de tiempo acordado, que puede variar de meses a años. A cambio, el banco paga intereses sobre ese dinero. 

“Estoy usando eso hasta que un buen día pregunté si yo quisiera mover este recurso”, recuerda, pero la respuesta fue contundente; “sí, pero le quitamos su tarjeta de crédito”, y lamenta que, “o cambiaron las reglas o no fueron sinceros desde el comienzo”. 

Varios migrantes consultados para este reporte indicaron que la atención y reglas en cada banco son discrecionales, aunque la mayoría declaró que no existe apertura hacia la población migrante. 

Según datos proporcionados por Migración Colombia, en diciembre de 2022, un total de 2.896.748 ciudadanos venezolanos estaban en suelo colombiano. Esta cifra experimentó un ligero descenso para diciembre de 2023, cuando se contabilizaron 2.864.796 migrantes en el país. 

“Esto es una tarjeta de crédito, imagínate que yo hubiera pedido un crédito, para un negocio o un carro, sería bastante imposible”, lamentó Las Heras. 

Según la ACNUR, más de 7,7 millones de personas han abandonado Venezuela en busca de mejores condiciones de vida y, en muchos casos, protección. La mayoría de estos venezolanos están en países de América Latina y el Caribe.

Después de Colombia, Perú es el país que acoge a la mayor cantidad de migrantes, con aproximadamente 1,5 millones de venezolanos, seguido de Brasil y Ecuador. Para el analista Rodríguez, “cuando fracasa un proceso de integración no solamente fracasa el proyecto de vida de ese ciudadano venezolano, sino que fracasamos nosotros como país receptor al no poder retener ese bono demográfico que nos traería la migración venezolana”. 

Aavance, una ventana de aliento para los migrantes 

Nadie conoce mejor la situación de los venezolanos en Colombia que Magreth Gutiérrez, colombiana con nacionalidad venezolana. Fue migrante en Venezuela y ahora pertenece al grupo de la población colombiana retornada. Nació en Cúcuta, el municipio colombiano capital del departamento de Norte de Santander que ha sido testigo de la llegada de miles de migrantes venezolanos. 

Gracias a su trabajo como ejecutiva comercial, vivió más de una década haciendo negocios en Venezuela, pero al regresar a Colombia se topó con la realidad que enfrentan miles de migrantes. 

Su esposo, un ingeniero financiero con años de experiencia en la industria, perdió su empleo en la pandemia y la convenció de emprender una Fintech de nicho para “hacer las cosas diferentes” en el sector. Magreth decidió crear productos financieros que ayudaran a los migrantes y a los retornados como ella. 

“Siempre le pedí al creador que me permitiera regresar la generosidad tuvieron conmigo (los venezolanos)”, comenta esta ingeniera financiera. 

Miembros de la Fintech Aavance explican a migrantes venezolanos los servicios financieros que ofrecen.
Miembros de la Fintech Aavance explican a migrantes venezolanos los servicios financieros que ofrecen. © Magreth Gutiérrez / cortesia

Durante tres años comenzaron a dar los lienzos de Aavance y empezaron bajo el modelo de Banking as a Service, BaaS, una forma innovadora en la que empresas no bancarias pueden ofrecer servicios financieros a sus clientes finales al asociarse con entidades financieras reguladas. 

Durante esos tres primeros años en paralelo continuó con su trabajo de 8 horas para sostener su sueño: crear un banco que abriera la puerta a los migrantes. Tras conseguir un primer socio que financiara la idea, varios familiares y amigos se sumaron al equipo de la nueva fintech. 

La emprendedora da mérito a otros neobancos que intentan llevar los servicios financieros a los migrantes como Ualá y Movii. Operando desde noviembre de 2023, ya cuentan con más de 2.600 clientes en Colombia. Ofrecen una billetera digital o cuenta de ahorros en línea que también emite una tarjeta de débito VISA internacional virtual o física, y que los migrantes pueden abrir en cinco minutos usando el PPT. 

Con esta “wallet” pueden pagar servicios públicos, realizar transferencias interbancarias, recargas celulares o compras en marketplace, e incluso, agrega Magreth, “comprar el pasaporte venezolano”. Pese a tener similitud con otras billeteras digitales existentes en el mercado, Magreth resalta que en Aavance “atendemos a población migrante, generamos historial crediticio porque hacemos alianzas con otras fintech cuyas verticales son líneas de nanocréditos y microcréditos”. 

“Ni siquiera los buró de crédito tenían contemplados a los migrantes con documento de regularización como una población para poder marcar y llevar una historia crediticia”, afirma la CEO de Aavance

Actualmente trabajan para sacar al mercado un producto bajo la tecnología ‘Tap on Phone’ en celulares con NFC, que permitiría a los migrantes aceptar pagos sin contacto físico, dejando al cliente como al comerciante, realizar transacciones simplemente acercando sus celulares. “El que hace los domicilios, el que vende las empanadas o el perrito caliente, podrá usarlo”, concluye Magreth.